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Salud

Beber mucha agua no es tan bueno como creías

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Sabemos que mantenerse bien hidratados es imprescindible para el buen funcionamiento del organismo. Pero no es tan conocido que beber más de lo necesario no es tan sano como creemos y puede derivar incluso en una enfermedad conocida como hiponatremia.

La recomendación general es beber unos dos litros diarios de agua, una cantidad que no tiene que ser exactamente esa ni igual para todos, pues dependerá del peso, la actividad que se desarrolle, la propia morfología de cada cual e incluso el medioambiente.

En todo caso, hay un signo que nos indica claramente cuándo y cuánta agua necesitamos, y es tan sencillo como la sed.

Es uno de los mecanismos naturales para saber cuándo y cuánto hay que beber. Por eso, cuanta más agua necesitas más sed tienes.

La consecuencia más grave del exceso de hidratación, que se produce cuando se ingiere más agua de la que se pierde, es la hiponatremia.

Sus síntomas son náuseas, desorientación, fatiga, dolor de cabeza y, en casos extremos, llevaría a la muerte.

Puede deberse a desórdenes del propio organismo, como una disminución de su capacidad para expulsar el agua sobrante o bien una tendencia a retener agua de forma exagerada.

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Pero también lo causaría un descenso súbito de los niveles de sodio provocado por beber mucho más líquido del necesario en un corto periodo de tiempo.

Las sales se disuelven en mayor cantidad de líquido de lo habitual y este penetra en las células y aumenta su tamaño. Si no se pone remedio a tiempo, esto puede derivar en daños en la musculatura, en los órganos e incluso en el cerebro.

Si eres de los que andas todo el día con la botella en la mano y dando sorbitos a cada rato, aunque no tengas sed y sin controlar la cantidad total que ingieres a lo largo del día, es posible que te estés pasando de hidratación.

No te tomes al pie de la letra lo de beber entre tres o cuatro litros de agua al día, porque en estos no se contabilizan la hidratación procedente de otras bebidas, como las infusiones o el café, ni la que proporcionan alimentos como las frutas y verduras principalmente.

Si tienes dudas que estés bebiendo por encima de tus posibilidades, el diagnóstico se confirmaría si tienes continuos dolores de cabeza, náuseas que no vienen a cuento, vómitos o diarreas. E incluso fatiga y dolor muscular.

Otro mito que poner en cuestión es que la orina incolora es un signo de buena salud. No es cierto, ha de tener un color amarillento, aunque sea apenas perceptible. También relacionado con la micción, lo normal es ir al baño entre seis y ocho veces al día.

Si son diez o más o cada cuarto de hora es una mala señal. Como despertarse repetidamente de noche para orinar.

Una forma de evitarlo es tomar el último vaso de líquido dos horas antes de acostarse. De esa forma se da tiempo a los riñones de filtrar el agua. Existen otros síntomas de la sobrehidratación que tienen paralelismos con los que indican falta de agua.

Un problema es que con el exceso de líquido los riñones no dan abasto para procesar todo el que les llega y éste se va acumulando en el organismo provocando un malestar que puede llegar a las náuseas, vómitos y diarrea. Los dolores de cabeza recurrentes son tanto un signo de deshidratación como de lo contrario.

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Al beber demasiada agua, se reduce la concentración de sal en el riego sanguíneo, lo que lleva a un crecimiento de las células de los diferentes órganos corporales incluido el cerebro. Al dilatarse presiona contra el hueso y causa un dolor palpitante y persistente. Y no es el peor de los males, ya que puede derivar en alteraciones cerebrales y problemas respiratorios.

El corazónes otro de los órganos que sufre las consecuencia del exceso de agua. Ya que hace aumentar el volumen de la sangre y esta ejerce una presión excesiva en los vasos sanguíneos y el propio corazón.

Un síntoma común a quienes padecen hiponatremia es el crecimiento o la decoloración de manos, labios y pies.

Es consecuencia del mismo fenómeno de aumento de tamaño de las células, que se reproducirá visiblemente en la piel y que también puede derivar en un aumento repentino de peso.

Si estás bebiendo más de diez vasos diarios de agua y notas que los labios te crecen y pierden color, lo mismo que manos y pies, reduce la cantidad de líquido y notarás mejora de inmediato.

Otra parte del organismo que se resiente cuando sobra hidratación son brazos y piernas, que se notan entumecidos y con cosquilleo. El motivo es que descienden los niveles de electrolitos. Una manera de evitarlo es compensar su pérdida sustituyendo el agua por jugo de coco natural, que los aporta en abundancia.

Sentirse cansados todo el día es otra de las consecuencias de beber agua por encima de lo necesario. Los riñones, que son los encargados de filtrar el agua, tienen la misión de mantener equilibrado el nivel de líquidos en la sangre.

Si les llega más de lo que pueden filtrar, el exceso de trabajo provoca una reacción de estrés hormonal que afecta a la musculatura y hace sentir fatiga general.

Con información de El Nuevo País

Alberto News

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